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No estoy triste, pero siento que voy a llorar

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Vacaciones de verano. El momento perfecto para relajarse y desconectar. Todas excepto Banana-chan y Junna-chan han vuelto a casa para pasar las vacaciones con sus amigos y familia. Y yo también. Echaba de menos a mis hermanos, mis padres y mi abuela, así que me alegra poder pasar un par de semanas con ellos antes de volver a Seisho.

Aunque, las vacaciones de verano acababan ese mismo día. Y hoy me tocaba volver. Había llegado ya al aeropuerto, y ahora solo me tocaba esperar a que llegase mi vuelo. Noté mi móvil vibrar en mi bolsillo, así que lo saqué de allí. Era un mensaje de Karen-chan diciendo que iba a venir a recogerme al aeropuerto. No pude evitar sonreír ante el mensaje. No me lo esperaba, pero no me voy a quejar. Le di las gracias a Karen-chan y cerré la aplicación de mensajería.

Ya que no tenía nada más que hacer, entré a Twitter. Había un tweet que me llamó la atención, y que coincidencia, era uno de Karen-chan.

“¡Qué emoción! No me puedo creer que esto esté pasando”

¿Le habrá ocurrido algo bueno? Me picaba la curiosidad. Podría haberle mandado otro mensaje, pero no quería molestarla, así que entré a su perfil a ver sus tweets anteriores para comprobar si decía algo más, pero no había nada. Tenía un extraño presentimiento, así que actualicé la página. Pero nada. El tweet era de ayer por la tarde, y no había publicado nada más desde entonces. Justo cuando estaba a punto de escribirle un mensaje, la megafonía anunció que mi vuelo estaba a punto de salir. No tenía tiempo de escribir nada, así que borré lo poco que llevaba escrito y me apresuré al interior del avión.

El trayecto en avión dura alrededor de 1 hora y media, así que aproveché para intentar dormir, aunque me costó bastante. Por alguna razón estaba muy intrigada por el tweet inofensivo de Karen-chan. Pero al final logré dormirme un rato.

Me desperté cuando el avión aterrizó. Cogí mi maleta y esperé hasta poder salir del avión. Desde la puerta de embarque, pude ver a Karen-chan. Vestía una camiseta de rayas rojas y un peto color crema, y llevaba el pelo recogido en dos coletas, como siempre.

“¡Mahiru-chan! ¡Estoy aquí!”

Karen-chan agitaba los brazos mientras me llamaba. Corrí hacía ella y le di un fuerte abrazo. Hacía un mes que no la veía y la echaba mucho de menos.

“¡Karen-chan! ¡Me alegro de verte! ¿Qué tal todo?”

“¡Genial! ¿Sabes, Mahiru-chan? ¡Me ha pasado algo increíble!”

Tal vez tuviese algo que ver con lo que había publicado en Twitter. No quería preguntarle directamente si tenía relación con ello. No quiero que me malinterprete cuando le diga que he estado mirando sus tweets… Así que solo le pregunté qué había pasado.

“Pues… A ver si adivinas mientras vamos de camino a la salida. ¡Te doy una pista! Tiene que ver con Hikari-chan.”

Enseguida que mencionó su nombre su cara se iluminó y esbozó una gran sonrisa. ¿Está feliz por algo que ha hecho ella?

“Hmm… ¿Te ha comprado umeboshi?”

“No, pero ahora que lo mencionas no estaría mal… ¡Pero no es eso!”

“Entonces, ¿os habéis comprado llaveros a juego?”

“¡Non-non!”

“Ehh… Pues… Me estoy quedando sin ideas…”

“Jeje… ¿Quieres saberlo?”

“¡Sí!”

“Bien, pues… ¡Hikari-chan y yo estamos saliendo!”

Me detuve en seco. Ha soltado la bomba muy de repente.

“¿Mahiru-chan? ¿Por qué paras?”

"Ah, yo... Perdona, no es nada. Continúa"

Empezó a hablarme de la cita que tuvieron esa misma mañana. Fueron a una cafetería para desayunar juntas. Según ha dicho, ella, es decir, Hikari-chan, insistió en pagar toda la cuenta, porque quería tener un detalle con ella.

"Es muy amable por su parte."

"¡Si! Es muy amable. Sabes... No es la primera vez que me gusta alguien, pero... Es la primera vez que me siento así. Nunca me había enamorado así antes."

Su voz adoptó un tono más serio. Ella siguió hablando. La oía, pero no estaba escuchando. Sus palabras resonaban en mi cabeza. 'Nunca me había enamorado así antes'. Creo que puedo comprender lo que dice. Al fin y al cabo, mis sentimientos por ella también son muy intensos. Lo que no consigo entender del todo es lo que estoy sintiendo ahora mismo. Cuando he dicho “ha soltado la bomba”, era en sentido figurado, pero… realmente he notado una explosión en mi pecho. Como si me hubieran arrancado una parte de mi corazón de golpe y porrazo. Y en el vacío que había dejado, notaba una fuerte presión, como si alguien estuviera poniendo una gran carga sobre mi pecho.

No es tristeza. Esto no es estar triste. Pero aunque no es tristeza, siento que voy a llorar en cualquier momento. Aunque, la tristeza no es la única emoción que hace brotar nuestras lágrimas. Al estar enfadados lloramos, y al estar felices también. Pero por mucho que quiero llorar, las lágrimas no salen.

“Mahiru-chan, ¿pasa algo? Pareces ausente.”

La voz de Karen-chan me devolvió a la realidad.

“¡Ah! ¿Eh? Ah, sí, sólo… estoy cansada. Cuando lleguemos a los dormitorios me encontraré mejor.”

Karen-chan pareció notar la incomodidad en el ambiente, así que cambió de tema. O tal vez solo fue una coincidencia, pero lo importante es que ya no estábamos hablando de su relación. Aproveché para hablarle sobre mi familia, y que mis hermanos le mandaban saludos a ella y a todas las chicas.

La conversación fluyó con naturalidad, y no volvimos al tema de que ahora tiene novia. Antes de darme cuenta llegamos a los dormitorios. Karen-chan abrió la puerta, y se abalanzó sobre Hikari-chan nada más verla. No es nada raro ver a Karen-chan actuar así, pero ahora que son más que amigas… No es lo mismo. Por suerte o por desgracia, no pude distraerme más con ellas dos, pues las demás chicas vinieron a recibirme.

“¡Mahiru! ¡Bienvenida! ¿Qué tal por Hokkaido?”

“¡Futaba-chan! Muy bien, mis hermanos os mandan saludos a todas.”

Futaba y las demás comenzaron a hablar sobre sus vacaciones, y parecía que todas lo habían pasado bien.

“Por cierto… ¿Y Banana-chan?”

“¿Me buscas?”

Banana-chan apareció por la puerta que lleva a la cocina. Pude oír el sonido del horno desde fuera. Me pregunto qué estará cocinando…

“Son patatas al horno.”

“¿¡Qué!? ¿¡Me has leído el pensamiento!?”

“Yo no sé hacer eso… Pero tienes cara de tener hambre. No te preocupes, que ya casi está.”

Dicho esto, volvió a entrar a la cocina. Me giré y vi que la mesa ya estaba puesta. Las demás comenzaron a tomar asiento y yo hice lo mismo. Quería sentarme con Karen-chan, pero vi que estaba al lado de Hikari-chan. No quería acercarme demasiado a ninguna de ellas, así que me senté en el otro extremo de la mesa. Pero nada más verlas, volvió ese sentimiento. Realmente no he dejado de sentirme mal desde que salí del aeropuerto, pero a medida que pasaba el tiempo, parecía que la carga se volvía más ligera, pero ahora se sentía como si la hubieran vuelto a soltar de golpe. Parecían muy felices juntas. Incluso Hikari-chan, que suele tener una mirada un tanto inexpresiva, se la notaba feliz.

Los sonoros pasos de Banana-chan interrumpieron mis pensamientos. Sirvió la cena, que como siempre estaba deliciosa, y charlamos sobre cosas triviales. He de admitir que fue bastante divertido. Aunque quiero mucho a mi familia, echaba de menos estas conversaciones y la comida de Banana-chan.

Todas acabamos llenas después de comer, y estábamos bastante cansadas después de haber vuelto, así que nos fuimos a dormir temprano. Yo me quedé con Maya-chan y Banana-chan recogiendo la mesa. Cuando terminamos, Banana-chan fue a la cocina a dejar los platos sucios para lavarlos mañana, y yo fuí al baño. Cuando volví, las luces de la cocina estaban apagadas, así que Banana-chan ya debía de estar en la cama. Pensé que Maya-chan también estaría en su cuarto, pero pude divisarla salir a fuera con su ropa de gimnasia. Incluso tras el viaje, su principal prioridad no ha cambiado… Es admirable. Yo tampoco tenía mucho sueño, así que pensé en acompañarla, pero lo que definitivamente no tenía eran energías para practicar, así que descarté la idea de inmediato y me fui a dormir.

Cuando llegué a la habitación, Karen-chan y Hikari-chan ya estaban dormidas. Me metí en mi cama para dormirme, pero no lograba pegar ojo. Cada vez que cerraba los ojos, veía la misma escena en mi cabeza; Karen-chan, mirando al suelo, con una sincera y pequeña sonrisa diciendo que ‘nunca se había enamorado así antes’. Siempre que lo pienso, la carga de mi pecho aumenta.

Duele, porque sé que jamás sentirá eso por mí. He sido consciente de ello desde el principio, pero aun así… es muy duro. Sé que debería pasar página, pero si fuese tan fácil no tendría este problema.

 

De pronto, noté algo cálido y húmedo bajando por mis mejillas. Me levanté y toqué mi cara con mi mano izquierda. Lágrimas.

“Ah… al menos, parece que he conseguido llorar.”