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Las Crónicas De Takemichi En Hogwarts

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A la tierna edad de 10 años -"no, 11, cumpliste 11 ayer" se dijo así mismo-.
Bien a la tierna edad de 11 años Takemichi había aprendido que cuando a su madre se le metía algo a la cabeza, no había poder humano que la hiciera cambiar de opinión.
Cómo aquella vez en la que compró un medio-Kneazle(1) solo porque vio a Takemichi jugando con el,
Ésto no era precisamente malo, amaba a Tora(2) -que fue el nombre que terminó dándole- pero habían tenido que hacer mucho papeleo aquí y allá.
O cómo cuando decidió que Takemichi sería un gran Pocionista cómo su difunto padre, no que se dedicara a esto, si no que fuera tan bueno cómo lo era el.
De nuevo, esto no es malo, pero pasaba tanto tiempo aprendiendo sobre los ingredientes de las pociones y su preparación, que no tenía tiempo de salir y socializar con niños de su edad.
Esto era otra cosa, después de la muerte de su padre, ella había decidido mudarse a un barrio no-magico que -Insiste Takemichi- no fue malo, pero la gente solía murmurar acerca de la extraña mujer y su extraño hijo que parecían nunca saber combinar la ropa ni los colores, su madre, claro está, ignoraba éstos comentarios y decía;
-No te preocupes Michi, están celosos de nuestro estilo unico- "Estilo único" es lo que ella siempre respondía cuando le preguntaban por su atuendo.(3)
Regresando a las decisiones de su madre, actualmente se encontraban en el ministerio de magia Japonés apunto de ser trasladados al ministerio de magia inglés.

Verán, desde que su padre había muerto, su madre se dedicaba a hacer cosas que a él le parecieran buenas o de su agrado, cómo el medio-gato, el vecindario no-magico, las clases de pociones y claro, la escuela de magia, el pudo ir a mahoutokoro(4) o cualquiera otra pequeña escuela de magia asiática, pero no, su madre había insistido en qué debería ir a Hogwarts -que nombre tan más horribles- y para buena o mala suerte, dependiendo de el punto de vista, había recibido su carta a hogwarts, su madre estaba más que complacida, no habían pasado ni dos días y ya estaba haciendo todo en trámite de mudanza, lo que nos traía de vuelta al ministerio apunto de ser trasladados -dato: Takemichi odia los trasladores-

—Señora, el traslados se activará en cinco minutos, estén preparados— informó un trabajador del ministerio.

Tal vez si corro perderemos el traslador -pensó Takemichi- , pero su madre se enojaría mucho, en todo caso tendría que cambiase el nombre a Marco y irse a vivir a México o a Argentina, siempre a querido probar el Mate, ¿el Mate es de argentina cierto?.

Y tal vez si Takemichi no se hubiera puesto a divagar sobre si el mate es o no es de Argentina, hubiera tenido la oportunidad de correr, pero ahora...

—El traslador se activará en 10— mierda cómo pasó tan rápido el tiempo — 9, 8, 7 — ahora no podía correr, su madre lo tenía bien agarrado —6, 5, 4 — adiós a su sueño de probar el Mate Argentino — 3, 2, 1— una horrible sensación en el estómago cómo de estar siendo absorbido por un tubo le llegó, duró solo unos minutos, pero para el se sintieron cómo horas.

Escuchaba los ecos de las voces, ¿Que decían? ¿Desde cuándo su vista era tan mala? Decían su nombre las voces ¿Ese era su nombre cierto?

—Takemichi, respira, ya llegamos hijo, ¿Puedes párate? Ay, está bien sácalo hijo, fue un viaje largo — así es, era lo último que le faltaba, Takemichi se había puesto vomitar en medio de la sala de transporte.

—Lo lamento— escuchó la voz de su madre hablando en inglés, aún un poco distorsionada.

—No se preocupe, esto pasa más seguido de lo que cree, ya vendrá alguien a limpiar, tome, está poción le ayudará— dijo mientras extendía un frasco con un líquido azul dentro— cuando terminé, la puerta está en aquella esquina, de ahí tiene que llenar algunos documentos

—Michas gracias, lo haremos— Takemichi en realidad no quería esa poción, la gente normalmente le dejaba aquel sabor horrible, Takemichi por otro lado, le agregaba un poco de miel para mejorar el sabor, esto claro, no afectaba las funciones de la poción en lo más mínimo—Toma hijo, te hará sentir mejor — claro, cómo ella no lo va a tomar.

Con manos temblorosas, agarró aquel frasco y sin respirar, tomó aquel líquido de un solo trago, sus predicciones habían sido ciertas, la poción era muy desagradable.

—Puag, terminaré vomitando de nuevo— acomodando su mochila, se enderezó y miró los ojos de su madre

—Vamos Michi, aún tenemos mucho que hacer y a este pasó, terminaremos hasta mañana — Takemichi no entendía cómo su madre siempre parecía tener mucha energía, si bien su madre apenas tenía 33 años y era prácticamente joven, el teniendo 10 años -que ya son 11- no podía seguirle el ritmo en algunas ocasiones.

Soltando un suspiro, ambos avanzaron hacia la puerta que antes había mencionado el tipo del ministerio, al salir,  se encontraron con varias puertas iguales, emanaban magia y ese toque de misterio, pero solo una estaba abierta, la que quedaba justo en frente, al entrar fueron resividos por una mujer de aspecto cansado, -claro que sí-, se recordó así mismo -deben ser las 6 de la mañana aquí(5), la pobre mujer debe estar muriéndose de sueño- no puso realmente atención a lo que la mujer y su madre hablaban, solo hasta que vio a su madre ponerse de pie y despedirse con una gran sonrisa de la mujer, murmuró un hasta luego  y siguió a su madre fuera de la sala.

—Tenemos que caminar derecho hasta el ascensor y perdir que nos lleven a las chimeneas — caminaba a paso apresurado, arrastrando su maleta, al llegar al ascensor, se encontraron con un hombre alto de ojos profundos que los resivio con no una buena cara

—¿A dónde? — preguntó una vez que estuvieron dentro, su voz también era profunda y arrastraba las palabras, se dió cuánta Takemichi, cómo si estuviera sumamente aburrido

—Buenos días— comenzó su madre —A las chimeneas, por favor — asintiendo con la cabeza el hombre cerró las puertas y jalo una manija, si Takemichi y su madre no se estuvieran agarrando de la puerta, hubieran caído de sentón, era cómo estar en una montaña rusa, y si no se hubiera tomado la poción para las náuseas, está seguro de que hubiera vomitado de nuevo.

—Llegamos— para este punto incluso su madre parecía un poco aturdida, bajaron a tropezones y así cómo había llegado, el hombre se fue, al mirar arriba Takemichi vio ciertos de personas llendo de un lado para otro, parecían hormigas, pensó, caminaron hasta la chimenea más cercana y se detuvieron justo en frente

—¿Estas listo Michi? Cuando crucemos esta chimenea, empezaremos una nueva vida—

—Claro que si— No, en realidad quería decir.

Tomándolo de la mano, su madre y el se adentraron a la chimenea, su madre tenía un puñado de polvos flu en la mano, y grito fuerte y claro 

—Casa Hanagaki—

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(1) Un Kneazle es un felino similar a un gato muy grande. Ellos tienen una pelaje moteado (jaspeado o a lunares), y sus orejas y cola son como las de un león.

(2) Tora significa tigre, lo que es muy gracioso dado que en realidad los Kneazle cómo ya mencioné, tienen cola y orejas de león, pero en realidad Takemichi le puso Tora por sus lunares que le recuerdan a un tigre

(3) Quería poner la "razón" del porqué Takemichi se viste así, algunos magos tienden a vestirse raro cuando intentan usar ropa muggle

(4) Mahoutokoro es la escuela Japonesa de magia.  La escuela está ubicada en el punto más alto de Minami Iwo Jima, una isla volcánica en la región meridional de Japon

(5) Tokio, Japón está 9 horas por delante de Inglaterra, Reino Unido

~Por favor, díganme si les gustó, y también si ven faltas de ortografía y/o errores~

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